diumenge, 24 de febrer de 2019

Diumenge 7 de durant l'any - 24 de febrer de 2018



LA  REGLA  DE ORO

 Amad a vuestros enemigos.
 Haced bien a los que no os aguantan.
 Bendecid a los que dicen mal de vosotros.
 Interceded por los que os calumnian.
 Si te dan una bofetada, acepta una segunda.
 Da a todos los que te pidan.
 Si alguno te quita algo, regálaselo.
 Obrad misericordia.
 No juzguéis y no condenéis.
 Perdonad todo lo que os hagan.
 Bufff...¡menudas dificultades! Desde luego que la “vara” de medir del Señor...no se parece en nada a la nuestra.
 Si es difícil cumplir con el mayor Mandamiento: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”... Éste segundo (llamado la “Regla de Oro”), presenta parecidas dificultades:
“Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (vers. 31). Es el conocido: “Amarás a los demás COMO A TÍ MISMO”; ésa es la medida.
 “Como a ti mismo”, ni más ni menos.
  Dios nos conoce; por eso nos condena el hábito de “juzgar”; es algo que está muy relacionado con la crítica y la murmuración. Él sí conoce nuestros “móviles” sólo Él tiene los baremos para conocer las cosas en su auténtica dimensión. Nosotros, con facilidad podemos dejarnos llevar por la cómica figura de “la paja y la viga”. Es una hipérbole, pero una gran verdad en nuestra existencia.
 El llegar a Dios no es el camino ancho y fácil por el que transitan la gran mayoría. Para encontrar a Dios y Su Reino debemos entrar por la “puerta estrecha”, es la senda de la autodisciplina que exige sumisión a Su Voluntad y el Servir a Otros.
 Y aun andando por ése camino debemos hacerlo en vigilancia porque hay “personas” cuyo único objetivo es descarriar el rebaño. Sepamos analizar siempre “sus Frutos”.
 Debemos afianzar nuestra seguridad del ser YA! , suyos ahora. La severa prueba del discipulado es OBEDIENCIA, obediencia a Dios y a Su Voluntad. Bendiciones.

                                                            Luis Brull

dissabte, 9 de febrer de 2019

Diumenge 5 de durant l'any - 10 de febrer de 2019



 Lucas 5: 1-11

En este texto nos encontramos con un Jesús que inicia su ministerio y unos discípulos que ya estaban con El, aunque todavía se dedicaran a sus “quehaceres” y trabajos.

El Señor pide a Pedro que, después de estar toda la noche pescando infructuosamente, separe su barca de la playa para poder así hablar a la multitud que le seguía, que ya era muy numerosa.

Posteriormente, Jesús hace algo insólito; pide a Pedro que vuelvan a adentrarse en el mar y echar de nuevo las redes para pescar. Pedro, cuyo oficio era marinero, tenía claro que si durante la noche no habían pescado nada, mucho menos lo harían a esas horas, pero le dice a Jesús que en su nombre lo harán. Y sucede algo extraordinario; no pueden sacar las redes de la cantidad ingente de peces que había, teniendo que avisar a otros para que les ayuden. Y es ese hecho y la posterior reacción de Pedro lo que me gustaría analizar brevemente.

Las enseñanzas de Jesús desde la barca fueron acertadas? Fueron positivas? Fueron con “poder”?....Estoy seguro que sí, y conociendo al Maestro como lo conocemos a través de los evangelios podemos decir que era una delicia escucharle, de ahí la gran cantidad que se agolpaba alrededor de Él. Pero esas enseñanzas y ese conocimiento tiene que ser experimentado INDIVIDUALMENTE por cada uno de nosotros, y no me refiero solo a un hecho puntual de poder de Dios como fue esa pesca milagrosa, sino al encuentro personal con la persona de Cristo. Ese encuentro personal es el que nos hace caer rendidos y atemorizados (temor reverente), delante de Jesucristo y decirle: “apártate de mi que soy pecador”, como hizo Pedro.

Si nos ponemos delante de Él, con nuestros problemas, con nuestras incredulidades, con nuestros temores, El los quita y nos quedamos “desnudos” delante de Cristo, y estar así delante de El Salvador, nos avergüenza y nos hace vernos tal y como somos; PECADORES.

Pero lejos de que Jesús quiera que sigamos en ese estado de vergüenza, las palabras de Cristo a Pedro, nos abre un nuevo estado y una nueva vida en El; “no temas, desde ahora serás pescador de hombres”, con el doble significado que esto tiene.

Por un lado, nos restaura de ese sentimiento de temor y vergüenza y nos devuelve esa “dignidad”, dándonos el gran privilegio de ser portadores del Evangelio y anunciadores de que el Reino de Dios se ha acercado a nuestro tiempo, que es JESUCRISTO.

 Por otro lado, nos da una certeza de salvación que nadie mas nos puede dar. Lo que Cristo ha hecho y hace actualmente en cada uno de los que le hemos aceptado en nuestras vidas es algo que solo podemos responder individualmente. Yo he visto “milagros” en mi vida; no sanaciones espectaculares, ni actos populísticos, ni misticismo, sino el PODER de Dios actuando en mi y en los que me rodean para, en medio de múltiples peligros, dolores o enfermedades, poder decir: “Señor gracias por tu PAZ y por tu cuidado”. Eso es algo que solo habiendo visto el gran AMOR y el gran Poder de Cristo se puede decir.

Pastor Juan Marcos Ortega